Gilberto Haaz Diez, columnista de Veracruz

Acertijos

Gilberto Haaz Opinión
De tanto correr por la vida sin freno, canta Julio Iglesias. Camelot.
Gilberto Haaz Diez
EL LIBRO DE JAVIER CERCAS
De regreso en Santander, camino a los cafés mañaneros, en la librería encontré  el libro del gran Javier Cercas, novelista y escritor. Es la historia del Papa Francisco cuando le invitaron del Vaticano a cubrir la gira de Mongolia. Javier, quien se dice agnóstico y anticlerical, aceptó la invitación solo con una condición: “quería cinco minutos con el anciano vicario de Cristo, preguntarle si mi madre verá a mi padre más allá de la muerte, y para llevarle a mi madre su respuesta”. Su madre es una viejecita de 92 años. “He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo”. La expresión del loco de Dios, la cuenta Javier, es porque el Papa escogió el nombre de Francisco para ser el Obispo de Roma, y ese Francisco no era otro más que San Francisco de Asís, a quien así llamaban: El loco de Dios. Libro de casi 500 páginas que a ratos no me deja dormir, te atrapa, una apología a Bergoglio, no es biografía, pero como si lo fuera. Aun no llego a la verdadera historia de la pregunta.
Pero Javier Cercas lo vio y cuando le saludó, le dijo:
Santidad, soy Javier Cercas-me presenté´-. El escritor español que quiere escribir sobre su viaje a Mongolia.
Ah sí, he leído sobre eso –dijo Francisco-. Me han mandado un papel.
Entonces ¿puedo escribir el libro? –pregunté-, ¿Cuento con su apoyo?
Claro, por supuesto –respondió con un énfasis subrayado por su melodía porteña, donde siempre resuenan ecos italianos-. Escribe lo que quieras.
Eso fue todo: me di la media vuelta y me fui.
Llevo un par de libros para regalarle a mis amigos los curas de Orizaba. No puedo más, por el peso de las maletas.
EL REAL MADRID EN LA TELE
Hala, hala Madrid y nada más, es el cántico de los capitalinos, cuando juega su equipo. El futbol europeo se inventó para que Real Madrid fuera campeón de Champions por 15 veces, toda una hazaña, y algunas muy memorables, cuando aquella final en Portugal era capitalina, porque llegaban los dos madrileños: Atlético y Real y, cuando el Real estaba eliminado (a esos nunca hay que darlos por muertos), un cabezazo del defensa, Sergio Ramos, en sobre tiempo, minuto 93 cuando el juego se acababa, empató y en tiempos extras Real fue campeón. En homenaje a aquella hazaña, Ramos, ahora jugador del Monterrey, fijó en su camiseta el número 93, para rememorar aquella vez en Portugal. Así fue anoche, me escapé en Santander a un restaurante bar aquí cerca, entre los bosques, parecía que andaba yo mero en Viena, con un poco de frío y viento y en 10 pantallas lo disfrutamos. Una chica colombiana nos atendió bien. Después de estar un tiempo eliminado, la historia volvió a repetirse, otro defensa llegó y de un córner empató el juego. Lo demás es historia, Real se alzó con el triunfo en un juego de 8 goles, con empate a cuatro por equipo y, el locutor decía, con justa razón, que ese juego había empezado el día uno y terminó el día dos, por aquello de la medianoche.
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